Cuando pensamos en el Marketing Digital, nos imaginamos grandes campañas, números, y métricas. Sin embargo, más allá de la meta que cada compañía tenga y los desafíos que decidan establecer, hay un factor clave que se sobrepone a todo lo demás, me refiero a la experiencia del cliente (tu experiencia y la mía incluidas) y es acá donde no podemos evitar hacer espejo con nuestra propia experiencia como consumidor y extrapolar su impacto en las campañas de Marketing Digital. Es por esto, que me pareció interesante mencionar una buena y mala experiencia que he tenido como cliente/consumidora y el resignificado que les he otorgado como “Do’s” y «Dont’s» dentro de mis estrategias de Marketing Digital:
Por esta razón, los canales habilitados para contactar al cliente siempre deben estar claros al idear una estrategia de marketing digital. Poner sobre la mesa los canales y herramientas con los que contamos, nos hará tener una visión elevada de los usos que podemos darle, ya sea adquiriendo nuevas herramientas o sacándole mejor potencial a las que ya tenemos. Mejor empezar por algo simple y que entregue una buena experiencia, e irle sumando complejidad (+ canales o herramientas) en el tiempo, a medida que el equipo y la estrategia vayan madurando.
Una de estas alternativas es Salesforce, una de las herramientas actuales más poderosas de marketing digital y cuya principal fortaleza consiste en entregar la posibilidad de contactar al cliente por el canal adecuado, en el momento adecuado y en el horario adecuado. A través de herramientas como Salesforce, podemos conectarnos con nuestro consumidor, entenderlo, saber qué necesita y cuándo; y desde allí brindarle una experiencia mucho óptima y cuyo engagement perdure en el tiempo. Ya no se trata de vender por vender, se trata de entregar una experiencia memorable de nuestras marcas. No se trata del producto, se trata de cómo hacemos sentir al consumidor.
Recomiendo que cuando estén diseñando una estrategia de marketing digital se pregunten cómo les haría sentir a ustedes y que hagan el ejercicio de pensarse como el cliente final. Si les hace sentir bien, probablemente sea el camino correcto. El próximo paso posterior a ese primer buen presentimiento, será escuchar a su audiencia, estudiarla, entenderla y conectarse con ella. Como toda relación, va madurando con el tiempo.
